En el mundo
del Rock hay gente que siempre se la recordará, músicos que
son ensalzados sin razón, personas que han alcanzado la gloria gracias
a una campaña publicitaria. El caso que quiero tratar aquí es
bien distinto. Este artículo os llevará a lo largo de la vida
de una mujer que revolucionó la escena rockera, que rompió moldes,
que abrió camino y que, por desgracia, pocos seguidores de esta corriente
conocen su verdadera historia.
El 6 de Abril de 1998 Wendy O. Williams, la que fuera vocalista de la banda de freak punk los Plasmatics, aparecía muerta por un disparo de bala. La artista había decidido suicidarse y eso es lo que intentaba explicar en la carta que dejó escrita. “El acto de quitarme la vida no es algo que decida hacer a la ligera. No creo que nadie se quite la vida sin antes haberlo reflexionado profundamente durante un largo periodo de tiempo. De todas formas, estoy convencida que el derecho a poder hacerlo es uno de los derechos fundamentales que alguien puede llegar a tener en una sociedad libre. Pienso que la mayoría de lo que hace el mundo no tiene ningún sentido, pero el sentimiento con respecto a lo que estoy haciendo suena alto y claro en el interior del oído, en un lugar en el que no hay nadie, sólo la calma. Amor eterno, Wendy”, decía dicha misiva. Wendy desaparecía con sólo treinta y ocho años, dejando tras ella a su madre y a dos hermanas. Su historia había terminado, empezaba la leyenda.
Erase una vez... los Plasmatics
Wendy Orleans
Williams nació en Rochester, Nueva York, en 1949. En su juventud ya
tenía claro que quería ser artista, por esta razón empezó
a tomar clases de baile y claque. De hecho, cuando tenía seis años
debutó en la televisión en un programa sobre esta disciplina.
Por aquella época Wendy vivía en Webster, un suburbio de Rochester,
y acudía la escuela R. L. Thomas High. Su paso por dicha institución
no fue un camino de rosas para ella, así que desencantada con el sistema
educativo decide abandonar las aulas alrededor del Décimo Grado. Llegado
este momento, y deseando alejarse de unos padres que no podían comprenderla,
rompe con todo y decide marcharse de casa. Su empatía hacia su padre,
un periodista de Alabama, y su madre, una mujer de clase media de Nueva York,
la hacen escaparse a Europa. Esto le servirá para ver mundo y abrir
su mente, algo que acabaría de rematar con su vuelta a Nueva York.
En 1978 nos encontramos con una Wendy que trabaja haciendo shows sexuales y con cierto contenido pornográfico para Captain Kink. Este apodo pertenecía a Rod Swenson, un promotor con sueños de divo al que se acabó denominando como un “anti artista radical”. En sus delirios de grandeza decidió que su próxima meta era dar vida a una banda de música, un grupo en el que él llevaría la batuta y el resto seguirían sus deseos. Un paso más en sus obsesiones sexuales. Y así es, ya que Plasmatics nacieron como una formación que llevaba mucho más allá el “shock rock”, de hecho sus espectáculos estaban bastante más cercanos a la agresión visual por parte de intensas demostraciones sexuales. Y para Rod la única reina que podría llevar esto hasta el final era Wendy O. Alrededor de la nueva cantante, Swenson reclutó a tres músicos más para poder cerrar así su proyecto sonoro. El guitarrista Richie Stotts, el bajista O. Chosei Funabara y el batería Stu Deutsch... acababan de nacer Plasmatics.
Con este
cuarteto inicial, y sin salirnos de 1978, Plasmatics se ponen en marcha y
empiezan a tocar en los garitos de moda dentro del movimiento underground
neoyorquino. Así es como en ese mismo año aparece un 7´´
con su single presentación “Butcher Baby”, al que acompañan
dos temas extraídos de su directo en el CBGB´s: “Fast Food
Service” y “Concrete Shoes”. Ya entrados en 1979, y con
la incorporación al combo del guitarra rítmica Wes Beech, los
chicos publican nuevos singles y un EP que empezaría a sonar fuerte
y a golpear los basamentos del Punk emergente en Nueva York. En otro 7´´
meten tres composiciones, cortes que ya dejaban bastante claro de lo que iba
la agrupación. Gracias a estas composiciones (“Dream Lover”,
“Corruption” y “Want You Baby”) y a las que aparecieron
en su EP “Meet The Plasmatics”, Rod Swenson ya había creado
un nombre en la escena musical underground y consigue sin muchos problemas
que fuera aceptado por sus contemporáneos. Y así es como llegan
Plasmatics a 1980, con una fama (ganada sobre todo por sus impactantes puestas
en escena) que pedía a gritos un primer álbum. El sello Stiff
America Records, que ya les publicaron un año antes su 7´´,
se atreven con el reto y auspician bajo su manto la carta de presentación
del grupo en forma de larga duración: “New Hope For The Wretched”.
Pero no podemos seguir hablando de Plasmatics sin hacer referencia concreta a sus canciones. Desde sus inicios siempre hubo un nombre tras la composición de las mismas, y ese nombre no podía ser otro que el de Rod Swenson. El padre del invento se dejaba ayudar por algunos de los miembros de la banda, en especial por Richie Stotts y Wes Beech, para dar vida a verdaderas odas sexuales de letras explicitas que no pasaban de los tres minutos de duración. Aún así, uno de los primeros grandes éxitos de Wendy O. Williams con Plasmatics llegó con su versión del clásico de Bobby Darin “Dream Lover”. Este cover venía coleando desde 1979, y en su debut discográfico no querían dejar pasar la oportunidad de volverlo a incluir. La fuerza rockanrolera que desprendía la base del corte mezclada con la rabia y velocidad Punk con la que lo remataba la banda consiguió convertirlo en su seña de identificación. Además, en este “New Hope For The Wretched” tampoco faltaban sus guiños a lo estrafalario y delirante... “Tight Black Pants”, “Living Dead” y “Sometimes I” son buena muestra de ello. Si a esto le añadimos unos conciertos llenos de pornografía, intimidación y mucha actitud destructiva sobre las tablas, la bomba acaba estallando.
Los discos
de Plasmatics se siguieron desarrollando bajo este velo tan curioso. Unos
más oscuros que otros, algunos más brutales de lo esperado,
pero siempre manteniendo la marca de la casa... la marca de Wendy O. Williams.
Así es como a su primer disco le seguirían otros cuatro que
también darían tema para rato. Stiff America Records les publicaría
sus dos siguientes redondos, “Beyond The Valley Of 1984” y “Metal
Priestess” (que llegaría a salir con portadas alternativas),
ambos en 1981. Pero será un año después cuando las cosas
parecen cuajar definitivamente para el grupo: Capitol Records les cogen como
miembros de su escudería, les ponen en la calle su nuevo “Coup
d´Etat” y hasta graban un 7´´ conjunto con los mismísimos
Motörhead. Este interesante trabajo, titulado genéricamente “Wendy
and Lemmy (Motörhead and Plasmatics)”, contenía tres curiosidades
que todavía hoy son verdaderas joyas de coleccionistas. En la cara
A del disco nos topamos con una versión del “Stand By Your Man”
de Tammy Wynette a cargo de Wendy y Lemmy y, como es lógico, pasado
por la trituradora visión musical de ambos. Y en la cara B nos encontramos
los clásicos guiños, es decir, Plasmatics haciendo el “No
Class” de Motörhead y, para no ser menos, Lemmy y sus huestes descargando
el “Masterplan” de los chicos de Mrs Williams.
Wendy contra el mundo
Pero, como viene siendo habitual en esta clase de formaciones en las que el líder se convierte en el único estandarte visible de la agrupación, a Wendy se le ofrece un nuevo comienzo aunque, claro está, en solitario. Así es como nuestra protagonista se desmarca en 1984 con su iniciático “WOW”, una obra sonora en la que contaría con unos padrinos de excepción. La banda más caliente del mundo se ofrece a participar en el proyecto, así que, además de encontrarnos con el plástico producido por el mismísimo Gene Simmons, los componentes de Kiss ponen sus instrumentos al servicio de Wendy en algún que otro tema. A partir de ahora, y aunque no se olvida de sus raíces, la vocalista se acerca más al Hard Rock. En 1985 publica un EP en directo con tres cortes muy destacados. El trabajo era “Fuck ´n Roll” y esas tres perlas del Rock sucio y agresivo llevaban por título “Fuck ´n Roll”, “Ain´t None Of Your Business” y “Bump and Grind”. Tendremos que saltar un año para toparnos con el que significará el último legado oficial de Wendy O. Williams como tal, ya que “Kommander Of Kaos” será su definitivo larga duración.
El último
intento de echar algo de luz sobre la historia de los Plasmatics se realizó
en 1987, momento en el que se pone a la venta en las tiendas la más
delirante hazaña del combo: “Maggots: The Record (Ninth Anniversary
Album)”... Y es que este compendio de canciones no era un álbum
al uso, su significado se acercaba al de la “Ópera Rock”
con un argumento cercano al de las películas de serie B. El disco en
cuestión, que contenía en su grueso siete cortes, poseía
también un diálogo que a lo largo del mismo nos narraba la terrible
historia de unos gigantes gusanos mutantes que poco a poco estaban devorando
el planeta. Aquí ponemos el punto final a estos Plasmatics, pero no
a la vida de Wendy O., su polifacética frontwoman.
La estrella más caliente del celuloide
Wendy no perdió el tiempo a lo largo de su vida, así que tampoco dejó pasar la oportunidad de flirtear con las cámaras. Su primera incursión llegó en 1979, año en el que participa en el film pornográfico “Candy Goes To Hollywood” (en cuyos minutos se atreve a realizar una parodia porno del ya clásico “Gong Show”). Esta cinta era la segunda parte de una caótica y más bien corta de presupuesto “The Erotics Adventures Of Candy”, que un año antes había rodado el mismo Gail Palmer. Pero si queremos hablar de la primera película con algo de proyección y con cierto nombre, debemos saltar hasta 1986. “Reform School Girl” será el auténtico salto a la gran pantalla, una historia con más peso aunque no faltan los ramalazos sexuales y alguna que otra escena de alto contenido erótico. Dirigida por Tom DeSimone, este paseo por el nuevo rostro de Wendy nos presenta a una joven, Charlie Chambliss, que es recluida en un reformatorio para mujeres. Aquí DeSimone recupera en cierta medida la temática ya usada en su “Prison Girls” del 72.
Para encontrarnos
por última vez con Wendy O. en un largometraje, ya tenemos que viajar
hasta 1990. Llegados a este punto nos toparemos con nuestra protagonista convertida
en Butch, uno de los pocos personajes curiosos de la olvidable “Pucker
Up and Bark Like a Dog”. Un cinta bastante sosa que salió de
las manos del inexperto Paul S. Parco. Este director, que no dirigía
una cinta para la gran pantalla desde 1978 con su thriller “Deadly Alliance”,
llega con esta nueva obra a rozar los límites de lo reprochable. Aún
así, no nos engañemos, que Wendy fuera una cantante de Punk
destacable no quiere decir que estuviéramos ante una reina del celuloide.
Por esta razón no se hace extraña la carrera que realizó
la artista en este campo.
De todas formas los seguidores de Wendy y Plasmatics todavía tendrían alguna oportunidad más para disfrutar de sus estrellas favoritas. El que fuera mano derecha de Williams en Plasmatics, Richie Stotts, realiza varios cameos en dos películas de los ochenta: “Slamdance”, en la que Tom Hulce aparece como protagonista principal, y “Nine ½ Weeks”, el clásico film erótico en el que Kim Basinger y Mickey Rourke desatan todas sus fantasías sexuales. Y por último nos comemos a la banda al completo en los finales veinte segundos de “Young Doctors In Love” realizando, como se puede deducir por su duración, un mínimo cameo en esta película del director Garry Marshall.
La hora del recuerdo
Llegamos
al momento en el que la síntesis y el resumen es lo que cuentan ya
que, aunque puedan parecer escasos nueve años de carrera musical, Wendy
ha sabido sacarle todo el jugo al limón. Tanto con sus Plasmatics como
en solitario, y siempre dirigida en la sombra por Mr. Swenson, nuestra protagonista
ha roto las reglas y ha dejado auténticos instantes para el recuerdo.
Por eso, y para todos los que no pudisteis conocer en su día las andanzas
de esta fémina, ahora salen a la venta dos recopilatorios que harán
las delicias de todos los amantes de los sonidos speedicos, las canciones
políticamente incorrectas o el Punk más sucio y rockanrolero.
En “Put Your Love In Me: Love Songs For The Apocalypse” y “Final
Days: Anthems For The Apocalypse”, se recupera toda una historia escrita
a fuerza de sangre, sudor y guitarrazos. Dos Cds, veinticuatro canciones en
total, que rememoran un sonido, un tiempo y un lugar que jamás se debería
olvidar dentro del mundo del Rock.
En dichos trabajos os encontraréis lo siguiente:
Plasmatics:
“Put Your Love In Me: Love Songs For The Apocalypse”
1. Fuck That Booty
2. Put Your Love In Me
3. Fast Food Service
4. Bump and Grind
5. Sex Junkie
6. Black Leather Monster
7. Jailbait
8. Party
9. I Love Sex
10. Dream Lover
11. The Humpty Song
Plasmatics:
“Final Days: Anthems For The Apocalypse”
1. The Doom Song
2. Stop
3. Brain Dead
4. Masterplan
5. Just Like On Tv
6. Propagators
7. Uniformed Guards
8. Opus In Cm7
9. Lies
10. The Damned
11. A Pig Is A Pig
12. 12 Noon
13. Finale
En definitiva, un buen momento para conocer algo más de esa excitante corriente que entre el Max´s y el CBGB´s cobró vida en lo más underground de Nueva York. Y, por otro lado, la ocasión ideal para poner a esta tigresa del Rock en el puesto que merece. Descanse en paz.