
En esta sección de discos destacados, auténticas matrículas de honor de la historia musical, suelen primar las grabaciones que por una u otra razón marcaron, ya sea por aclamación de la industria discográfica o bien por la de los melómanos más recalcitrantes, un antes y un después en la senda de la composición artística. En este caso nos encontramos con una banda añeja y una grabación bicéfala que data de 1973 y 1975; sin embargo, este doble CD se puso a la venta en 2007. ¿Merece la pena meterse en tantos berenjenales? Por supuesto. Commander Cody And His Lost Planet Airmen son una referencia que todos los que se pirren por New Riders Of The Purple Sage o por la Marshall Tucker Band deberían conocer y tener muy presente para futuras adquisiciones. Ann Arbor, sita en Michigan, es una localización que siempre sale a relucir cuando se habla del proto Punk de finales de los sesenta en Estados Unidos. De allí salieron The Stooges, razón suficiente para muchos por la que endosarle la etiqueta al lugar de territorio salvaje. En puridad, había algo más que distorsión guitarrera por aquellos fastos. En el 67 George Frayne le daría una oportunidad al Country Rock desde esas mismas calles.
Commander Cody And His Lost Planet Airmen caminaron cuatro años recorriendo salas de baile, garitos de todo pelaje, festivales y demás eventos musicales, siempre enorgulleciéndose de no estar únicamente anclados en el sonido del terruño. El Boogie Woogie o el Rockabilly también les traían por las esquinas de los gozos, con lo que asistir a sus presentaciones era todo un acontecimiento retro que acercaba al espectador a la esencia de la Norteamérica cincuentas. Paramount Records les terminaría por ofrecer un contrato discográfico, aunque el gancho les sacó tarde del agua. “Lost In The Ozone” toca el mercado en un 1971 en el que el Verano del Amor ya estaba muerto y enterrado. Gente como Dr. Hook And The Medicine Show continuaban por derroteros similares, y de igual proceder parecían cuando por aquellas fechas también saltaban al debut oficial. Frayne, ya reconocido como Commander Cody, se marcó un lujazo con su revisión de “Hot Rod Lincoln” grabada primeramente por Charlie Ryan And The Livingston Brothers. Así se les abren las puertas definitivamente para la consecución de aciertos, aunque el éxito fuese difícil de saborear en días tan cambiantes. Su segundo devenir por las cunetas de los States traería consigo “Hot Licks, Cold Steel & Truckers' Favorites”, oda un poco cazurra pero siempre entrañable a esos camioneros que viven la vida en sesión continua.
Cuando aterriza 1973 la cosa se pone peliaguda. La versión de “Smoke! Smoke! Smoke! (That Cigarette)” se convierte en su pan, en esa sal de la vida que recibe toda clase de parabienes. “Everybody’s Doin’ It” será la cruz de la moneda. Al contener el texto del corte la palabra “fuckin’”, las emisoras más puritanas lo retiran de la parrilla de salida. No hay mal que por bien no venga, pues la audiencia joven les siente cada vez más de los suyos. El LP “Country Casanova” sembraba así la primera gran controversia del combo con los medios. Hasta la emancipación artística como solista de George, firmando ya sin compinches bajo las palabras Commander Cody desde 1977, el jefe del invento y sus Aviadores del Planeta Perdido deslumbraron con sudorosos directos y algunas tomas más en estudio (de esta segunda clasificación se recordaría el vinilo homónimo para Warner Bros. Records del 75). Ahora, y gracias a un doble con extenso título, “Live From Armadillo World Headquarters 1973 And The Capitol Theatre 1975”, el coleccionista podrá tener de una única vez casi la totalidad de canciones que compusieron originariamente estos instrumentistas, o a las que dieron un nuevo barniz, durante su corta pero jugosa carrera profesional como banda unida. Eso sí, todas extraídas de dos directos apoteósicos que suenan como si se hubiesen grabado con medios mejores de los que se poseían por aquel entonces. Damas y caballeros, prepárense para presenciar dos momentos clave en la vida del Commander Cody; the rise and fall, como dicen por aquellas tierras, sólo que esa caída final fue tan dulce y trepidante como el primer ascenso. A ver quién supera eso.
Sergio Guillén