
Es bien conocido por los amantes de la música el goteo incesante de grabaciones inéditas que son publicadas después de la muerte de ciertos artistas desaparecidos en pleno apogeo creativo. Jimi Hendrix y, más recientemente, Jeff Buckley han recibido dicho tratamiento por parte de casas discográficas que, ya sea por rendir justo homenaje o movidas por un puro interés crematístico, rescatan joyas más o menos ocultas de la producción de tan ilustres músicos. Sin duda, Buddy Holly fue uno de los más representativos casos de dicho fenómeno a partir de los años 60.
Fallecido en accidente aéreo en 1959, Holly constituyó eslabón fundamental para comprender el paso del Rock & Roll de los 50 al Pop que reinaría en décadas posteriores. Pudo ser tanto o más grande que Elvis Presley, aunque por desgracia nunca lo sabremos a ciencia cierta. Uno de sus álbumes póstumos más interesantes es este “Remember”, que reunía en un mismo disco verdaderas joyas editadas en vida por Holly y canciones rematadas por el productor Norman Petty después de la desaparición del genio. Lo curioso es que en su conjunto el LP resultaba una suerte de tratado del desamor y la melancolía, impartido por un verdadero maestro de la melodía.
Así, en “Remember” se podía disfrutar de canciones clásicas como “Maybe Baby”, “Crying, Waiting, Hoping”, “Lonesome Tears” o “What To Do” (una obra maestra de menos de dos minutos conocida por muy pocos), agrupadas de manera muy inteligente con temas finalizados de manera magistral y totalmente respetuosa por Norman Petty y músicos de estudio. En este segundo grupo se incluyen “Reminiscing” –donde la voz de Holly rivaliza en sentimiento con el saxo de King Curtis–, “That's What They Say” o la agridulce balada “Learning The Game”. El LP se redondeaba con la versión con overdubs de “Peggy Sue Got Married”, probablemente superior a la original, y el Rockabilly de The Crickets “Real Wild Child”, cantado por el baterista Jerry Allison y con Holly en guitarra y coros.
Andrés “Chromatic Death”