Prácticamente
todo el material narrativo de Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) ha visto
la luz en España gracias a la inestimable labor de Alianza Editorial.
Así, son alrededor de diez volúmenes los que esta casa ha lanzado
al mercado con la obra del maestro del terror del siglo veinte (que no se
escandalicen los seguidores de Stephen King). De esta manera, se hace un poco
difícil la elección entre tanto tomo a la hora de iniciarse
en el universo de este escritor. ¿Lovecraft? Dirán algunos.
La mayoría asentirán con una sonrisa cómplice ante su
sola mención. Lovecraft es uno de los iconos intocables del terror
actual aunque en su tiempo sólo lo leyeran los consumidores de revistas
“pulps”, ediciones baratas en papel de pulpa que se vendían
en los quioscos. Los años han pasado desde su muerte y hoy Lovecraft
es una figura de merecido prestigio en el campo literario, por más
que muchos “intelectuales” repudien su trabajo por considerarlo
de baja calidad.
Para cortar con esa leyenda negra este volumen incluye veinte relatos que abarcan la primera época creativa del maestro, cuando todavía no había prefigurado los luego archi famosos mitos de Cthulhu. Entre los cuentos que obran en este pequeño (y barato) tomo cabría destacar el horror puro de “El Sabueso” ( atentos, los amantes de lo gótico y lo siniestro); también se da cabida a la pura fantasía onírica en “La Búsqueda de Iranon”, historia donde se detecta la inconfundible influencia de Lord Dunsany, otro escritor a descubrir. Pero para los amantes del terror en su estado primigenio, aquí encontramos una gema pulida, “Herbert West: Reanimador” un relato sobre muertos que vuelven de la tumba que dio lugar a una patética secuela cinematográfica titulada Reanimator. Flaco favor le hicieron los realizadores de esta cinta al genio de Providence. El relato de Lovecraft es una obra maestra del género en su estado más puro, mientras que la película es un detestable bodrio de “Serie Z” que ni con el mejor de los sentidos del humor puede ser tenida en cuenta.
En todo caso, no tiene importancia; uno a uno, los relatos de este libro
cautivarán al lector más exigente en las lides terroríficas.
Emilio Morote