EL SECRETO DEL ACUEDUCTO

Autor: Ramón Gómez de la Serna
Editorial: Cátedra
Año de Publicación: 1986


“El Secreto Del Acueducto” es una novela donde los temas muerte y sexualidad se entrelazan en un paupérrimo trasfondo segoviano. Don Pablo es, junto con su Acueducto, el personaje principal y en él se aprecia un inevitable proceso de vejez. Busca el secreto de la inmortalidad, con lo que se equipara al Acueducto, aunque a él le lleve a un deterioro físico y psíquico. Esta exploración hacia el placer la encuentra en el matrimonio con su joven sobrina, con la que experimenta el doble sentido de la infidelidad, por un lado el engaño de don Pablo al Acueducto, al que tendrá descuidado por un tiempo; y por otro lado el engaño que sufre don Pablo de su mujer y don Antonio.

La sexualidad es la nota distintiva de la obra. El deseo carnal que don Pablo manifiesta hacia las cosas representa, en realidad, el ansia de tropezar con la eternidad. La muerte ocupa un espacio importante, por no decir esencial, en “El Secreto Del Acueducto” donde se describen muertes violentas. Incluso la naturaleza se describe con palabras lúgubres. El tono fúnebre no lo abandona Gómez de la Serna hasta el final de la obra, así don Pablo compara el día de su boda con el de su muerte, y es que efectivamente una cosa lleva a la otra, puesto que su razón muere al conocer la infidelidad de su compañera. Las alusiones y metáforas alimenticias son usadas para equiparar el apetito y el hambre, en todos los sentidos.

Muy propio del autor es romper el tiempo de la novela, pero no es una trasgresión del tiempo como tal sino del ritmo, diálogos, junto a larguísimas descripciones, greguería, fluidos de conciencia, a simple vista parece que todo esto lo hace con la intención de confundir al lector, bajo el riesgo de que éste abandone la lectura. Los personajes están doblegados por la situación de cada uno, aunque el autor haya querido esquivar las normas sociales. Todo ello lo elabora con un lenguaje pesado, con excesivas descripciones y con un uso desmesurado de la metáfora. La inspiración, por último, para escribir le viene por la atención permanente de sus cinco sentidos hacia todo lo que pasa a su alrededor, los barrios y gentes que ve, los cantos que oye, el dulce que huele, los objetos que toca y lo que alimenta su estomago, ya que su mente la alimenta el día a día, el pasar por las estaciones y las cosas que va aprendiendo.

Sergio Guillén