¿Es
el Séptimo Arte tan hermoso como nos lo pintan? ¿Son realmente
de ensueño las vidas de aquellos que pasan por la alfombra roja en
busca de un premio? ¿Los rodajes son esos lugares en los que realmente
estás en contacto con la fantasía del cine en estado puro? Pues
no, nada más lejos de la realidad. Y no es que lo diga este plumilla,
ya que el mismísimo José Manuel Garasino, auténtico hombre
del Renacimiento en las labores cinéfilas de primer orden, es el encargado
de sacarnos de nuestros errores con un libro directo que rasca sobre el papel
charol y muestra los entresijos que se mueven dentro de dicha disciplina.
El autor, llevando en muchos casos las situaciones de su historia al límite, nos muestra el desarrollo de una película, su creación desde que se lee el guión y se contrata al director hasta que por fin se estrena en las salas y salen las críticas de los profesionales en despellejar al creador de turno. En cualquier caso, y aunque todo ello ya llama sobremanera la atención del lector, los cuartos más sabrosos se encuentran en la trama interna; un juego que, sustentando su base en la imagen “sagrada” de un director “borderline” (que dirían sus colegas de profesión yanquis), nos muestra una obra coral en la que cada uno de los personajes, desde el meritorio hasta el peluquero, tiene algo que contarnos. De esta forma, y escrito con un estilo algo crudo pero muy real (y en muchos casos hilarante), Garasino desempaqueta el regalo del cine y nos sorprende con una realidad ficticia que seguramente no distará demasiado de la que cada día se sucede en los set de rodaje de todo el mundo. Además, y con la sutileza que evita convertirlo en un documento de arte y ensayo, el escritor mete a lo largo de los diálogos historias y anécdotas reales sucedidas a grandes de la pantalla. Comentarios que para muchos pueden parecer prohibidos, José Manuel Garasino los pone sobre la mesa con una naturalidad pasmosa.
Este hombre, currante que se dejó los sudores colaborando con maestros
de la talla de Saura, Colomo, Trueba o Chávarri, que se ha movido por
puestos tan dispares como el de botones o el de analista de guiones, pasando
por periodista, jefe de producción y ayudante de dirección,
nos enseña en “Por Un Puñado De Goyas” un mundo
aparte, aunque también la ruptura definitiva de ese microcosmos en
el que muchos quieren convertir las labores que realizan los profesionales
del celuloide. Tal vez con su chocante relato, aunque siempre marcado por
un toque irónico y algo sarcástico que lo puede llegar a despersonalizar,
el autor consiga convencer de una vez por todas al lector que todos ellos
no son más que personas y que, además de cargar con ese aura
mágica que da su trabajo, también deben sobrellevar las realidades
del día a día.
Sergio Guillén