ENTREVISTA SENOGUL: EVOCANDO EL MANÁ SONORO


Surgieron en Asturias para fracturar cabezas cuadradas. Desde su lanzamiento de la grabación titulada “Tránsitos” hemos seguido muy de cerca una pista que nos ha llevado a un debut oficial, a proyectos paralelos y hasta a un emocionante concierto en terreno madrileño. Tras dar buena cuenta de todo ello en Renacer Eléctrico, ahora, en plena recta final de su segundo “Concierto De Evocación Sonora (Para Conjunto Instrumental)”, la entrevista con el quinteto resulta obligación primordial. Pedro A. Menchaca, Pablo Canalís, Eduardo García Salueña, Israel Sánchez y Eva Díaz, fragmentan para nosotros una historia más extensa de lo que parece. Imaginación para melómanos.

La gestación de Senogul es relativamente reciente, estamos hablando de un 2002 casi a la vuelta de la esquina, sin embargo vuestra carrera parece la de un tren de largo recorrido. Habéis hecho mucho en muy poco tiempo, y lo más interesante de todo es que lo hicisteis con un estilo y una elegancia poco vista en el revival nacional por la música experimental o progresiva. ¿Cómo se entiende esto?

Eduardo: Muchas gracias por tus palabras. Te puedo decir que aunque nosotros fundamos el grupo con la intención de poder interpretar y crear dentro del ámbito progresivo, a medida que fue pasando el tiempo y nos fuimos todos compenetrando musicalmente nos abrimos a muchos tipos de música. Quizás lo que se puede reflejar desde fuera es una cierta naturalidad que es la consecuencia de un aprendizaje continuo y un afán de experimentación inagotable. Tenemos casi menos claro lo que queremos hacer que lo que no queremos, y esto último cada vez va siendo menos.

Pablo: Creo que en la madurez de nuestra música influye nuestra extensa cultura musical (nacional e internacional), así como la propia experiencia adquirida como músicos en proyectos anteriores y contemporáneos a Senogul.

Habláis normalmente de música instrumental contemporánea. ¿Esto es algo que se pueda definir claramente o es una imagen tan abierta como el significado de las dos palabras que conformar el género Art Rock?

Eduardo: El concepto de Art Rock no me disgusta. Buscar la pretensión artística a partir de un lenguaje mayoritariamente rockero. Pero en realidad, si la música es un arte, ¿hay algún estilo que no busque tales fines? Hablar de Música Instrumental Contemporánea o incluso de Fusión Instrumental creo que es algo más genérico y lo suficientemente abierto como para que no cree una imagen predeterminada. La base es instrumental y el uso vocal rara vez aporta texto, y como aglutinantes de la coyuntura contemporánea la fusión no puede sernos ajena. Es más una dinámica que está presente en el marco artístico actual.

Lo instrumental es lo vuestro, y así lo definís en las tres palabras que remarcaba en la anterior pregunta, pero aquí llega la cuestión: ¿por qué una maqueta como “Cosecha Años 70” en la que casi la totalidad de la obra es cantada? ¿No os parecía un riesgo sabiendo que teníais intención de magnificar lo instrumental?

Eduardo: Senogul en realidad no nació como grupo instrumental sino que la idea inicial era contar con un vocalista. Llegamos incluso a tocar y grabar alguna demo con dos cantantes diferentes. También nuestro guitarrista principal, Israel, ejerció de vocalista ocasional siendo incluso el que grabó la demo “Cosecha Años 70”, que se gestó durante aquellos días. De todos modos, una vez que fuimos componiendo nuestro repertorio cada vez nos íbamos convenciendo más de establecernos como combo instrumental, algo que por otro lado también nos seducía mucho.

Pablo: Digamos que aquella maqueta nos sirvió para engrasar la máquina senoguliana, y para ello qué mejor que ponerse a prueba con clásicos básicos del Rock progresivo y la fusión más mítica para ir conociéndonos unos a otros. Tocamos y grabamos algunos temas que siempre quisimos tocar y no podíamos porque anteriormente no estábamos con la gente más adecuada para ello (en nuestros anteriores proyectos). Poco a poco, especialmente al iniciar nuestras primeras composiciones, nos dimos cuenta que nuestra música era lo suficientemente intensa e interesante como para prescindir de la aportación de vocalistas.

A día de hoy, y escuchándoos como banda compacta, nadie diría que una vez fuisteis neófitos aprendices de instrumentistas. ¿Cómo os iniciasteis en esto de aprender a tocar un instrumento? ¿Comenzasteis por uno y luego os decantasteis por otro?

Eduardo: En mi caso empecé a estudiar piano a los seis años y desde ahí fui desarrollando algo que comenzó como una vocación en la vía profesional, combinando y finalizando los estudios en el conservatorio con la licenciatura en Musicología, de la cual en la actualidad estoy realizando el Doctorado.

Israel: Yo también comencé estudiando piano durante unos años y de hecho hasta hace poco he estado compaginando mi labor como guitarrista con la de teclista en diferentes bandas locales. Para soltarme a improvisar al piano no sólo escuchaba discos predominantemente de teclado, sino que también me basé con frecuencia en frases de guitarristas de Blues, así que inevitablemente pronto me di cuenta de que necesitaba una guitarra para expresarme plenamente. Poco a poco la guitarra fue desplazando al teclado como mi instrumento principal y hoy en día el teclado lo tengo bastante aparcado, pero en cambio he descubierto el saxo (un instrumento que siempre me ha apasionado y que espero dominar con los años) y el sitar.

Pedro: Yo aprendí a tocar con el paso de los años y de los grupos, de una forma un tanto caótica, y mi nivel técnico deja muchísimo que desear, pero creo que la imaginación puede sacar de un instrumento cosas tanto o más interesantes que el mayor de los virtuosismos por sí solo. Y afortunadamente ahí está Israel para tocar los pasajes difíciles.

Pablo: Empecé a tocar el bajo en torno al año 1995, motivado por la potencia rockera de Black Sabbath. En aquel momento mi mundo musical se limitaba principalmente al Rock duro y Metal extremo, algo que para mi implicaba un buen desafío, pues solía abordar siempre temas que estaban por encima de mis posibilidades, lo que hizo que mi nivel técnico ascendiera rápidamente. Poco a poco fui interesándome en otros estilos de música, a la vez que desarrollaba mi labor de bajista y compositor en el grupo de Metal “Nightjar”. Desde el punto de vista musical y particularmente a nivel compositivo e interpretativo, mi ingreso en Senogul me abrió los ojos a un nuevo mundo, que ya arañaba unos pocos años antes de conocer a mis actuales compañeros. Años en los que comencé a explorar el Jazz, los grupos estandartes de la fusión de los primeros años setenta, las músicas latinas, africanas y brasileñas, etcétera. Hace tres o cuatro años me inicié en el mundo de la percusión, y me abrí también a diferentes instrumentos musicales, aparte del bajo eléctrico.

Eva: Mi primer contacto con una batería fue a los dieciocho años. Hasta entonces no había tocado ningún otro instrumento ni tenía ningún conocimiento sobre teoría musical (salvo lo que aprendí en la EGB). Comencé a recibir clases de un profesor particular mientras estudiaba Filología Inglesa. En mi casa esta idea no tuvo precisamente una buena acogida, pero este profesor me apoyó en todo momento y me enseño a amar y respetar la música y a los músicos, demostrándome que esta profesión es tan digna como cualquier otra. De no haber sido por este profesor, mi futuro sería otro  completamente diferente. Insistí, invertí mucho tiempo y dinero. Toqué en grupos de Heavy, Soul, Bossa-Nova, orquestas de baile... Tocaba siempre que me daban la oportunidad. Más adelante inicié los estudios de Grado Medio de Percusión en el Conservatorio de Gijón. Ésta fue una de las etapas más felices de mi vida, ya que me exigía estar en todo momento vinculada a la música: estudiando, escuchando otras músicas, tocando, aprendiendo. Allí tuve la tremenda suerte de estudiar con otro de los mejores bateristas que hay en Asturias, un excelente músico, pedagogo e investigador del que aprendí muchísimas cosas acerca de la percusión, que me ofreció su ayuda siempre que la necesité, y que me inoculó su  pasión por el Jazz y la batería.

Alex Valero fue vuestro baterista durante algunos años, compañero en los días de despegue. ¿Qué rompió esa unión? ¿Por qué se desvinculó de Senogul?

Eduardo: Hubo muchos factores que desembocaron en que siguiésemos caminos diferentes que nos llevaría mucho tiempo analizar, además de que cada parte tendrá su propia visión. De todos modos, el espíritu de desarrollo a través de nuevos derroteros y la incompatibilidad en la dinámica de trabajo resultaron bastante determinantes. Ahora Álex vive en Alemania, aunque me consta que está envuelto en algunos proyectos musicales muy prometedores, como Cuchillo Mundo.

Y al hilo de esto, ¿dónde disteis con una pieza tan fundamental como la que representa Eva Díaz? ¿Cuál fue el contacto con tan personal baterista?

Eduardo: Con Eva habíamos coincidido primero Israel en un grupo de Soul y luego yo en uno de Jazz, además de ser vecina de nuestro mismo barrio. Pensamos que podía encajar y que podríamos retroalimentarnos mutuamente de forma muy interesante. Hizo la prueba junto a otros dos bateristas y fue la que más nos gustó. A partir de su entrada y su implicación, el grupo evolucionó mucho también en cuanto a su sonido global volviéndose bastante más dinámico.

Algunos ya veníais de proyectos anteriores, al igual que luego se han producido otras apuestas en paralelo. No paráis ni un segundo. ¿Sois realmente unos culos de mal asiento? ¿Sufrís algún tipo de hiperactividad musical que os lleva a quemar las veinticuatro horas del día en ideas y más ideas? Sólo de pensarlo cansa.

Eduardo: Por mi parte, previamente a Senogul yo venía del mundo clásico. Trabajaba y escuchaba casi en exclusiva repertorio pianístico. Unos años antes de que se formase Senogul empecé a interesarme por otras músicas, sobre todo me pasó con el Jazz, el Rock y el Folk. Estuve en un par de grupos de Pop Rock (en uno de ellos conocí a Álex y a Pedro de Senogul) y en uno de Folk céltico que llegué a compatibilizar con Senogul. Para mí es muy importante trabajar y colaborar con músicos y artistas de diferentes ámbitos, te abre mucho la mente y ayuda a mantenerte en forma, además de que te hace madurar mucho a nivel personal y profesional.

Israel: Es cierto que todos somos muy inquietos musicalmente hablando. Cada uno de nosotros tiene un pasado musical distinto y Senogul ha supuesto la confluencia de nuestras inquietudes individuales. Pero aparte de ello siempre hemos mantenido un intercambio de ideas y gustos musicales, de modo que todos los miembros del grupo nos encontramos en continua evolución. Si bien cado uno tomamos direcciones distintas en este explorar nuevas músicas; por ejemplo yo estoy ahora mismo muy interesado en la música hindú. Nuestros descubrimientos individuales más interesantes son inmediatamente compartidos y en numerosas ocasiones asimilados por el resto del grupo. En mi caso, debido a mi profesión no puedo dedicar todo el tiempo que desearía a montar otros proyectos paralelos a Senogul, pero ideas y ganas no faltan. Tiempo al tiempo.

Pablo: Senogul para mi supone un punto de encuentro, un encuentro de inquietudes e intereses comunes, donde tiene cabida un amplio abanico de ideas musicales. Actualmente no puedo dedicarle mucho tiempo a otros proyectos y Senogul me llena lo suficiente como para no implicarme seriamente en otros grupos hasta el momento, aunque nunca me faltan ideas. Suelo componer y grabar mis propias ideas, desarrollando la parte más étnica que llevo dentro.

Eva: Yo es que no me canso de tocar y aprender. Disfruto lo mismo con el Rock eléctrico y agresivo de Xabel Vegas, que con un estándar de Jazz de la Big Band o un tema Folk de Chus Pedro,... ¡o de cualquier laberinto en el que me meta Senogul! Los proyectos paralelos no sólo me parecen interesantes, los veo incluso necesarios para desarrollarte como músico y conocer otros estilos y conceptos.

Habladnos de esas otras vidas musicales, de esos otros conjuntos que son partes de vuestra vida al mismo tiempo que Senogul.

Eduardo: Aunque no son las únicas, ya que me gusta mucho poder colaborar y tocar con diversos músicos a varios niveles, podría destacar sobre todo dos grupos: Cuac!, un cuarteto de “onomatopop” en donde se mezclan todo tipo de sonidos de forma desenfadada con un cariz muy rítmico, y Edwin Moses, grupo de Pop con mucha base de música negra. En general Pedro Vigil suele contar conmigo en sus múltiples proyectos, de lo cual le estoy muy agradecido. Últimamente he empezado a hacer arreglos y a configurar un repertorio junto a Fran Solana, el antiguo guitarrista de Asturcón, con vistas a grabar y tocar en directo.

Israel: Actualmente estoy comenzando un proyecto denominado In-fusión junto con Luismi G. Con, batería de Cuac! (ya ves que lo nuestro es pura endogamia), en el cual queremos explorar la fusión hindú entre otras cosas. Lo bonito es que estas experiencias individuales también acaban influyendo de un modo u otro la música que hacemos en Senogul.

Pedro: Yo formo parte también de Cuac! (junto con Edu y Luismi), y desde hace unos meses tengo un proyecto llamado Colmena, un trío de música “Etno-freek”, (improvisación con instrumentos tradicionales), junto con Guzmán Argüello (saxo colaborador de Senogul) y Larry Derdeyn (músico norteamericano cofundador de Muttfather).

Pablo: Además de Senogul, desde hace unos meses le dedico parte de mi tiempo a un dueto de acordeón (con Alejandro Martínez Ares, colaborador de Senogul) y bajo, en el que abordamos tangos, valses, y músicas del nordeste de Brasil principalmente. Es un proyecto sólido que yo veo más como una carrera de fondo, es decir, algo que iremos desarrollando lentamente con el tiempo, de cara a una futura grabación en 2009, en la que contaremos con diversos músicos de la zona para aderezar nuestra música. A parte, nunca dejo de componer mis cosillas, aunque eso va por inspiración, así que en un mes puede ser que componga dos temas y no componga nada más hasta dentro de seis meses. Espero sacar algún día una grabación con todas esas canciones que me surgen desde lo más profundo.

Eva: El verano pasado entré en la banda de Xabel Vegas y Las Uvas De La Ira, con los que he grabado un disco, “Óxido”, que ha salido a la venta este mes de marzo, y con los que empiezo una gira en breve. También toco la percusión latina en la Big Band del Conservatorio de Gijón, y en la banda de Chus Pedro, líder del grupo de Folk Rock asturiano Nuberu. En ambas formaciones comparto escenario con el que fuera mi profesor en el Conservatorio, lo que es doble satisfacción y beneficio para mí.

Tratemos ahora el álbum de debut “Senogul” y la anterior tentativa de aviso “Tránsitos”. ¿Por qué decidisteis regrabar el material de “Tránsitos”? ¿No lo veíais lo suficientemente completo o redondo? Lo digo pues a mí me convenció sobremanera, aunque reconozco que “Senogul” posee una rotundidad indudable.

Eduardo: En realidad la concepción de “Tránsitos”, pese a su posterior comercialización y automaquetación, siempre la consideramos como una demo. El sonido no era de estudio profesional (se grabó en nuestro local) y tampoco teníamos todo el efectivo instrumental que tenemos ahora (yo usaba mi primer teclado por aquel entonces, ni siquiera era contrapesado). “Tránsitos” se realizó con la plena consciencia de que era un primer paso hacia un producto artístico que alcanzó su madurez en el disco. En directo hemos introducido también algunas variaciones, fruto de nuestra formación actual y creo que ciertos pasajes cobran una nueva vida. Me gustaría en un futuro poder grabar algunos de estos temas en directo como lo estamos haciendo ahora.

Israel: Como bien dice Eduardo, siempre tuvimos claro que el “Tránsitos” era una maqueta y que sus temas merecían grabarse de una forma mas pulida. Incluirlos en nuestra primer disco oficial les daría lógicamente una mayor difusión, pues sería una lástima que temas como “La Mulata Eléctrica”, “Microcosmos Blues” o “Tango Mango” sólo apareciesen en una maqueta autoproducida a la que poca gente ha tenido acceso.

Me gustaría que contaseis el parto de una creación como “Tango Mango” y el homenaje que creo discernir se encuentra tras su título.

Eduardo: Desde luego en “Tango Mango” hay varias referencias obvias, como el guiño a la estética alemana de Can o Guru Guru o el espíritu del tango piazzolliano. El “Tango Mango” acabó siendo una especie de collage en donde confluyeron varias ideas: por un lado, Pablo quería trabajar a partir de un tango y vino con un esquema de la parte tanguera. También sugirió crear un canon hacia la mitad; por mi parte, yo empecé a trabajar la idea del canon y acabé creando una fuga a tres voces con guiños al Jazz latino. A partir de ahí las ideas siguieron brotando, hasta incluso en el estudio de grabación en donde se configuró la idea de la afinación colectiva en la cual casi todos los instrumentos que participaron en el disco colaboraron. En aquel momento yo tenía en la cabeza “Tuning Up”de Edgar Varèse.

Israel: Algo que recuerdo de la creación del “Tango Mango” es que el grupo terminó de pulir el tema estando yo de estancia en Granada. Hicieron una grabación en el local de ensayo y me enviaron el mp3, de modo que yo terminé de concebir mis partes de guitarra y las regrabé encima.

Y siguiendo con influencias y guiños, ¿“La Mulata Eléctrica” y el clásico de Iceberg tienen algo que ver?; lo digo pues aunque en títulos se hermanan, vuestra respuesta estilística ofrece unos parámetros muy liberales y que igualmente tienen el poso de Chano Domínguez en las teclas, al igual que unos arranques rítmicos memorables.

Eduardo: Desde luego, todo tiene que ver. Nos gusta mucho involucrar y jugar con las referencias concretas distorsionadas en los títulos. En el caso de “La Mulata Eléctrica” el motor fueron unas secciones que había creado Pablo y en donde se notaba mucho que en aquel momento estábamos descubriendo todo el aluvión del rock andaluz. Yo eché mano de un antiguo material que tenía compuesto también en esa línea, que es lo que configuraría la línea melódica principal y el cambio final de la pieza. A partir de ahí nos pusimos a trabajar. Recuerdo construir junto a Israel la frase de guitarra que se recapitularía al final. Te cuento un par de anécdotas que muy poca gente sabe: se llegó a barajar que la línea principal fuese cantada, incluso Álex escribiría una letra pero no llegó a buen puerto; por otro lado, la parte central más rítmica que contiene el solo de sintetizador monofónico surgió en una improvisación que hicimos en el estudio en donde grabamos “Cosecha Años 70”.

Pedro: Ya que hablas de guiños, además de los dos que mencionas, están “La Verbena Hermética”, que hace referencia a Hermeto Pascoal, y “La Maha Vishnuda”, que creo no necesita explicación.

Pablo: Hacía unos meses que había descubierto a Iceberg, cuando estaba viendo la película “Bilbao” de Bigas Luna, y tuve una temporada en la que pasaba el día con dicho conjunto, y un puñado de grupos más como Alameda, Cai, Gualdalquivir, Imán. Cuando compuse algunos de los fragmentos de la mulata lo hice influido por esos grupos. El título es un homenaje en cierto modo a Iceberg con su “La Flamenca Elèctrica”. De todas formas para mí el significado es doble, pues con mulata nos referimos a fusión y con eléctrica a que es una fusión concebida con instrumentos eléctricos.

En diciembre del año pasado os dejasteis caer por la sala La Mala. Allí nos reunimos varios grupos de acólitos, redactores, amigos y músicos de otras bandas. Había representaciones de los progresivos Neverness, del portal Sinfomusic o de esta revista digital Renacer Eléctrico. ¿Cómo sentisteis la respuesta de vuestro público en una noche como aquella? En vuestra web aparece remarcada como fecha especial en la sección de conciertos, ¿os topasteis con el entendimiento pretendido para la propuesta que venías a presentar?

Eduardo: Hasta la fecha es uno de nuestros conciertos más personales y especiales. Desde luego nos sentimos muy arropados, había muchas ganas; ya ves, hasta para llegar a Madrid a pesar de que Pablo se puso enfermo y no pudo venir. El recibimiento fue muy caluroso, muy grato para nosotros porque sabíamos que nuestra música era valorada y apreciada, pero también con una responsabilidad aún mayor para no defraudar a todos aquellos que conocían nuestro disco. Teníamos que transmitir la energía del directo a partir de un material que ya habían escuchado en su formato original. El ambiente que se vivió antes, durante y después fue excepcional, tanto a nivel musical como personal. Una de mis mejores experiencias.

Israel: Efectivamente, fue una noche especial pues por primera vez tocamos ante un público que ya conocía nuestra propuesta y sabía lo que iba a escuchar. Generalmente tenemos que lidiar con audiencias que no acostumbran a escuchar Rock progresivo y el ambiente es lógicamente mas frío, pero en Madrid sentimos el calor de la gente y los aplausos eran sinceros. Fue realmente emotivo.

Eva: Personalmente, no tengo duda de que el concierto de La Mala fue el que más me emocionó y del que más disfruté desde que toco con Senogul. Sufrimos mucho con la baja de Pablo, pero sabíamos que teníamos que cumplir con un compromiso adquirido con todos vosotros. Quizás por eso hubo también una magia especial, tanto dentro como fuera del escenario. Desde luego, yo jamás había tocado para un público tan exigente y al mismo tiempo tan entregado. Para mí fue un día muy especial, y no puedo dejar de sonreír cuando lo recuerdo. ¡Si es que éramos incapaces de entrar en la furgoneta, no nos queríamos ir!  Todos los agradecimientos que os hagamos serán pocos.

El 26 de abril se celebrará en Madrid el primer festival MAM, una iniciativa por el Rock progresivo y los aires experimentales. Si no me equivoco la idea partió del conjunto Kotebel, ¿verdad?

Eduardo: Sí, se trata de un proyecto que Carlos Plaza (líder y teclista principal de Kotebel) ya tenía en mente hace un tiempo. Hace unos meses estuvimos intentando organizar un concierto conjunto en el Nicolás Salmerón de Madrid, que no salió. Sin embargo, a principios de año Carlos me llamó y me enseñó el proyecto del MAM Fest que empezaba a dar sus primeros pasos. A partir de ahí, nos comenzamos a hacer eco y a difundirlo por diferentes medios de promoción. Nathalye, la esposa de Carlos, continúa haciendo unas impagables labores de gestión que pueden hacer que el proyecto no navegue a la deriva y que haya un sólido apoyo a nivel financiero y publicitario. Hay muchos visos de que se acabe consolidando como una cita periódica anual, con aspiraciones a que se amplíe a dos días en futuras entregas. Todo ello dependerá de la respuesta que exista y el nivel de implicación de las Instituciones, aunque por lo que conozco hay muy buenas vibraciones en ambos sentidos.

¿Cómo os estáis involucrando vosotros en esta idea?

Eduardo: Sobre todo con la promoción a través de los medios, tanto aquí en Asturias como por revistas, foros y canales de difusión en Internet. Ahora estamos consolidando en Asturias unos ciclos periódicos de músicas “avanzadas”, orientadas a poder traer al Principado algunas propuestas nacionales e internacionales en esta línea. A su manera es también un tipo de promoción paralela, por el arte. Esto se puso en marcha en marzo y trajimos a Kotebel precisamente, compartiendo escenario con ellos. Aprovechamos para presentar el MAM Fest aquí, con presencia en prensa, radio e incluso con publicidad durante el concierto. Yo ya tengo constancia de gente de Asturias que se desplazará al festival. Estamos hablando de un evento muy relevante a nivel nacional e incluso internacional, para lo que son este tipo de músicas.

Creo que valdría la pena que hablaseis de los otros dos nombres invitados que cerrarán el cuarteto de bandas de ese día; ante todo que nos descubráis el secreto para conseguir a la formación que encabezará el cartel, todo un clásico en su disciplina.

Eduardo: Por supuesto. Junto a Kotebel y Senogul, tendremos el gusto y el honor de compartir cartel con los japoneses Baraka, un power trío de Rock muy contundente, con influencias de King Crimson y que recientemente editaron su séptimo álbum oficial con  Musea Records. Los legendarios Trettioariga Kriget, una de las agrupaciones suecas más significativas del panorama progresivo de los años setenta, serán la cabeza de cartel. Ambas formaciones estarán presentes en el ProgSud de Marsella, por lo que la escapada a España les resulta muy práctica. Con respecto a Trettioariga Kriget, hace unos años han vuelto a la escena progresiva contemporánea de la mano de Mylodon Records, la discográfica chilena con la que trabajamos y que también editará a Kotebel, por lo que el contacto con los TK resultaba mucho más accesible. Ambos grupos están encantados con poder participar en el evento.
 
Por cierto, ¿cómo os organizáis sobre las tablas? ¿Hay algún director musical entre todos o preferís creer en la química? Me imagino que todo estará muy medido, ¿no?

Eduardo: ¿Me pides que te confiese nuestro secreto? (Risas) Hay un poco de todo. En realidad en nuestra música está todo muy atado, pero tratamos también de ofrecer una cierta flexibilidad que nos permita poder jugar en un momento dado con elementos improvisatorios, lo cual sólo se domina cuando uno conoce bien a sus compañeros de juego. Ningún concierto ni situación es igual que otra, si no existiese esa flexibilidad dentro de la disciplina no hubiésemos podido tocar sin bajo en Madrid, o sin guitarra solista en la presentación oficial del disco. Actualmente tenemos una formación oficial en cuarteto para los conciertos en los que falte nuestro guitarra afincado en Londres, en donde el repertorio está readaptado.

“Concierto De Evocación Sonora (Para Conjunto Instrumental)”. Creo que ahí hay muchas cosas que explicar. ¿Qué significa este título y que va a traer vuestro segundo trabajo con discográfica?

Eduardo: Este es un concepto muy personal. Se trata de una pieza dividida en nueve movimientos (los nueve cortes del disco) con un formato seudo académico. A pesar de hablar de un género concreto (el Concierto), nuestra interpretación del mismo es muy sui generis. No hay un instrumento solista sino un colectivo de elementos. Se rompe la formación de base en quinteto eléctrico, proponiendo una exploración a nivel tímbrico muy libre. Por otro lado, el “motivo conductor” de la obra es el proceso de evocación sonora, es decir, una dinámica continua de interacción entre el sonido y diferentes estados vitales. No se trata de una referencia programática en el sentido literal, ya que no cuenta una historia o se describen situaciones/personajes. Digamos que lo más importante a la hora de abordar el nuevo trabajo es trascender a otro tipo de actitud de escucha, sin esperar agarrarse a esquemas predeterminados (por esa razón, por ejemplo, obviamos también la duración de cada movimiento y que el oyente esté totalmente atento a lo que ocurre). Tampoco especificamos las evocaciones sonoras que nosotros tuvimos creando y grabando la música pues de alguna manera no buscamos tampoco condicionar la interpretación ni el proceso de evocación personal. 

Pedro: Aunque a priori el título asuste un poco, la  música de este disco es muy visceral y orgánica. Tiene un espíritu trasgresor que se traduce sobre todo en la libertad total a la hora de abordar timbres y estilos musicales. Y no digo más que hay que preservar el misterio.

Pablo: Como dato de interés voy a confesar que en ese disco solamente toco el bajo en dos movimientos, en el resto de la obra me dedico más a las percusiones, voces y otros instrumentos. El resultado de la grabación es magnífica y estamos profundamente orgullosos de nuestra obra (tanto como de nuestro primer disco). Sí que me gustaría añadir que a pesar del enfoque académico del disco, la música que contiene nunca pierde esa conexión con la calle, la naturaleza, la tierra en sí, por lo que creo que tiene un sonido muy auténtico, y nada suena a artificial o a sintético,... la música de esa obra desprende pasión, carisma y espontaneidad.

Y sobre esto, ¿ya está decidido quién os editará el lanzamiento?

Eduardo: Aunque aún no está cerrado, todo apunta a que volveremos a repetir experiencia con Mylodon Records. Seguramente poco antes del MAM Fest anunciaremos de forma oficial la fecha aproximada de publicación y el sello de distribución y edición definitivo.

¿Gira japonesa a la vista y a comeros el mercado internacional? Creo que ya os toca, ¿no os parece?

Eduardo: ¡Ojalá! Las cosas de palacio van despacio, y desgraciadamente en el mundo musical y el del progresivo en particular aún más. Esperamos poco a poco ir aspirando a una gira potente, aunque de momento no tenemos el apoyo de ningún promotor. Por otro lado, con la articulación de estos ciclos aquí en Asturias vamos a intentar favorecer el intercambio con otros grupos. Los festivales progresivos con cierto renombre son un objetivo a corto o medio plazo, lo cual ha avanzado muy firmemente con nuestra presencia en el MAM Fest.

Juguemos a esos gurús británicos hacedores y dictadores de modas. ¿Podríais citar a una propuesta o artista que pensáis será el bombazo del 2008? Atentos, no importa el genero en el que enmarque su estilo,... eso sí, no me citéis al spinal tap Rodolfo Chiquilicuatre, que os veo venir.

Eduardo: ¿Por “bombazo” te refieres a la aceptación y aclamación popular? La verdad es que no tengo mucha idea. Si te puedo decir que me gustaría que alguien pudiese triunfar realmente por lo que hace y por aquello en lo que cree, no por acabar siendo un producto generado a partir de mucho marketing y campaña de manipulación social. A nivel de Asturias, por ejemplo, hay una formación muy original y elaborada llamada Zem, liderada por un vibrafonista de Oviedo, Xuan. Me gustaría que obtuviese su reconocimiento porque lo merece realmente, en mi opinión.

Israel: No sé si estaremos hablando de un “bombazo” pero sí creo, y deseo, que este año va a significar un poco el resurgir del progresivo español. Hay una serie de grupos haciendo cosas muy interesantes en España y va siendo hora de que se les reconozca su labor: Amarok, Kotebel, Omni, Zem, Neverness, Planeta Imaginario, Hannah, October Equus, Insigne,… son sólo unos pocos ejemplos del buen quehacer en nuestro país y desgraciadamente algunos de ellos son prácticamente desconocidos para los seguidores del género.

Pedro: Creo que en la sociedad actual el término “bombazo” pierde su significado. Es tal el aluvión de información, de propuestas que surgen sin parar cada día en cantidades industriales, que los bombazos ya no existen. Más bien hay “combustiones espontáneas”, pequeñas explosiones como las del motor de un coche que se suceden a velocidad de vértigo sin apenas tiempo a percibirlas, y menos a apreciarlas en su justa medida. Aunque esto es sólo una percepción mía, ojalá me equivoque.

Pablo: Lo de predecir un bombazo lo veo complicado desde mi punto de vista porque no tengo una visión global del negocio musical. ¿Un bombazo sería un nuevo Camarón, un nuevo Hendrix o acontecimientos de ese estilo? Ojalá podamos asistir a algún prodigio de ese tipo en los próximos años. Seguramente hay grandísimas figuras por descubrir aún. Hace un par de años Pedro y yo vimos y escuchamos a Hermeto Pascoal en Murcia, hicimos nueve horas de coche del tirón (descontando el tiempo de comer una lata mejillones). Cuando estaba allí frente al escenario, fui consciente de que me encontraba ante una leyenda, un prodigio que aún camina por el mundo de los vivos (espero que por muchos años). Sin embargo, el albino loco se movía en minibús y se metía tremendas palizas a su edad para completar la gira europea, penoso teniendo en cuenta el talento y la calidad de ese músico. Cambiando de tema, en Asturias y en el ámbito del Jazz fusión y Rock progresivo, este año es el año de Zem, como bien comenta Edu, que bien pueden hacerse con un reconocimiento nacional e internacional, pues cuentan con una propuesta muy interesante y original.

Para terminar, y aunque pueda sonar algo repipi o trasnochado, decidnos lo que la música significa para vosotros. Y no hablo únicamente como melómanos, ¿qué veis en su fuerza como arma de expresión?

Eduardo: La música lo es todo, es un lenguaje, una forma de expresión, es sentimiento, es un vínculo social o cultural,... pero si vamos a la esencia, me gusta aún más hablar de sonido, la pura vibración. Esto es sencillamente fascinante, y realmente en este nivel comprendes que la vibración es pura vida, el sonido, el silencio, todos los elementos que nos rodean. Así, la música se quedaría como un código de ordenación de ciertos acontecimientos sonoros y de alguna forma condicionado por el hábitat físico y político en el que se desarrollan.

Israel: Para mí la música es algo que siempre ha estado ligado a mi existencia y significa tanto una vía de escape como un modo de expresión. Es “mi otro mundo”, supone tanto en mi vida diaria que podría afirmar que mis amigos no melómanos sólo llegarán a conocer el cincuenta por ciento de mi mismo. Es una forma de arte capaz de transmitir todo tipo de emociones por sí misma, pero que igualmente puede compaginarse con artes visuales como la danza, el cine o incluso la pintura. Tal es su poder como arma de expresión.

Pedro: Al igual que mis compañeros, para mí la música es algo inseparable de mi vida. Es una forma de expresión cuya mayor fuerza pienso reside en esta dualidad: puede ser lo más íntimo y al mismo tiempo la forma más “compartible” de arte. Es un lenguaje universal, de vibraciones y sentimientos, con el que entenderse con gente de cualquier parte del mundo. Me gusta mucho la definición que utilizaba Henry Miller: “La música es el abrelatas del alma”. Aunque Frank Zappa la resume perfectamente: “Music is the best”.

Pablo: Para mi es incompatible separar música y vida. La música me ha dado mucho en la vida y soy un esclavo voluntario del sonido. La necesito, igual que necesito comer o dormir. Seguramente si algunos políticos o personajes de poder, por ejemplo Bush, sintieran la música como la sentimos nosotros, no habría tantos conflictos en el mundo,... estarían más preocupados de crear y no de destruir.

Eva: Veo la música como un misterio apasionante. Cuanto más sé y más escucho, más quiero saber y más quiero escuchar. Me parece un lenguaje muy auténtico y que llega a todo tipo de personas, por lo que resulta tremendamente útil. Es asombroso el efecto que causa un sonido no sólo en el oído si no en todos nuestros sentidos. Es pura magia.

Entre esas palabras finales que a uno le hacen sentirse menos incomprendido como adicto musical, quedo impaciente a la espera de su nueva bajada a la capital para participar en uno de los eventos que con toda seguridad marcaran un antes y un después en los festivales experimentales europeos. El MAM Fest cada día más cerca.

Sergio Guillén