TAKU YABUKI - Late Flowers

(Gemstone Music)

Dos años hay de distancia entre “Modern World Symphony”, debut discográfico publicado en 2007 del pianista japonés Taku Yabuki al frente de su combo Unit, y este “Late Flowers”, álbum para piano solo en el que el músico da buenas muestras de su expresividad y virtuosismo. A Taku le hemos podido ver recientemente en España, como teclista de la banda experimental Koenjihyakkei en la sala madrileña Clamores. Uno de sus puntos fuertes en aquel concierto fue, en mi opinión, saber muy bien ser una pieza más del puzzle, sin pretender un excesivo protagonismo. Y esto es algo que logra, incluso, en un trabajo como éste. Su rol es de único protagonista, pero consigue que las composiciones y la musicalidad hablen por sí mismas, más allá de quedarse en un ejercicio de exhibicionismo gratuito. Para nada hay muestras de esto último.

“Late Flowers” podría encajar, perfectamente, en una línea muy cercana a algunos discos de la Windham Hill (me vienen a la mente, por ejemplo, nombres como los de Liz Story o Philip Aaberg). También hay mucha impronta de músicos más próximos al Jazz con ciertas reminiscencias clásicas (como Dave Grusin o Claude Bolling), o a un espíritu más rockero combinando preciosismo e intimismo a partes iguales (como los registros de Keith Emerson en un trabajo como “Emerson Plays Emerson”). Taku sabe combinar la factura de buenas melodías (“Late Flowers” o “Southern Cross”) con registros más rítmicos y dinámicos (“Mistral” o “Midnight Horse Ride”). El peso más académico se filtra en “Tipsy Tipster's Blooming Blooper” (cercano en sonoridad a “Arcadian Sky”, única composición de piano solo grabada en su primer álbum), mientras que “Primary Colors –Luna Rainbow's Waltz–”se mueve por un ámbito más propio del Jazz y el Blues. “Daily Life” y “Freedom Landscape” conectan con “Modern World Symphony”, donde aparecían con arreglos para formación eléctrica (funcionando muy bien en ambos formatos).

Un trabajo muy recomendable, no sólo por la alta calidad compositiva e interpretativa, sino también por la diversidad conseguida en un trabajo para un único instrumento que puede resultar interesante para los amantes del universo clásico, del Jazz, del Rock o de las nuevas músicas, a partes iguales.

Eduardo G. Salueña