En 2007 Bruce A. Evans salvó la carrera de Kevin Costner al estrenar el largometraje “Mr. Brooks”. El director puso a Costner en una tesitura alejada de sus registros inmediatos carentes de la fuerza y el aplomo, del background atormentado que podía asumir el actor. Acertó y Kevin, gracias a este largometraje, pudo afrontar con credibilidad la acidez de la filmación independiente de un año después “Swing Vote” (“El Último Voto”, en España) escrita por los guionistas Jason Richman y Joshua Michael Stern.
Curiosamente el pasado de Bud Johnson, el rol en el que se mete Kevin Costner en “El Último Voto”, tiene algo que ver con la vida real del actor. Ambos comenzaron sus carreras como músicos de Rock norteamericano, aunque en el caso real del intérprete el séptimo arte fue la solución a cualquier tipo de problema, quedando la música en un segundo plano. Era algo que compartir con sus amigos de Roving Boy y que posteriormente fluiría gracias a Modern West, aunque siempre a nivel de muchos ensayos pero esporádicos conciertos. Sin embargo, 2010 trae a un Kevin decidido gracias a su segundo trabajo discográfico –el primero se editaría hace dos años bajo el título de “Untold Truths”–, un “Turn It On” tan honesto como gustoso al paladar. Un disco con querencia por el estilo fundado por Bob Seger y que movieron a golpe de bota vaquera talentos como Tom Petty o John Cougar Mellemcamp.
Sergio Guillén