Partamos de una premisa: intentar comparar constantemente a las nuevas y buenas bandas que aparecen actualmente en el panorama del AOR con las megabandas de los años ochenta como Journey, Foreigner o Survivor es tarea complicada, en primer lugar porque aquellos años se antojan irrepetibles para este tipo de música y segundo porque las mencionadas bandas están en un lugar donde únicamente los dioses tienen su morada. Pero en aquellos maravillosos años también existían otras formaciones que quizá no tuvieron tanta repercusión, pero que actualmente algunos recordarán con algo más que cariño y que, si además son poseedores de sus álbumes, pueden dar gracias al cielo por tener tan preciados manjares en su reproductor (principalmente en formato vinilo). Me estoy refiriendo a combos como Airrace, Fate, Lionheart, Skagarack Sabu, Sugarcreeck, Van Stephenson, etcétera.
Pues bien, H.E.A.T. es un manjar para paladares exquisitos y a la vez una de las mejores bandas que te puedes encontrar en el panorama melódico actual; y si ya mostraron de lo que eran capaz hace dos años con su primer disco, en esta nueva entrega no van a defraudar, más bien todo lo contrario, a quienes los disfrutaron por aquel entonces. Estos jóvenes suecos saben cómo hacer melodías y estribillos, y aunque en aquel primigenio trabajo se les notaba demasiado ese deje europeo que tienen casi todas las bandas melódicas que no provienen del otro lado del Atlántico, en este “Freedom Rock” han mostrardo en algunos momentos cierto desparpajo al estilo americano.
Así, además de encontrarnos con temas claramente de la escuela europea como su inicial “We're Gonna Make It To The End”, su medio tiempo“Stay” o la excelente balada “Shelter”, nos van a sorprender con despliegues guitarreros iniciales a lo Van Halen en temas cual su single “Beg Beg Beg”, adictivo cañonazo de Rock melódico directo al corazón, o esa pieza de pura adrenalina a lo Mr. Big llamada “High Of Love”, que vale su peso en oro. Y es que este “Freedom Rock” es, como su propio nombre nos augura, un poco más libre que su iniciático disco donde todavía mostraban cierto encorsetamiento compositivo. Pero la querencia estadounidense no solamente aparece en las tonadas más rockeras sino que en poderosas baladas como “Everybody Wants To Be Someone” van a dejarnos un buen regusto a Toto
Y es que H.E.A.T. no ha escatimado en guitarras en este disco; aunque, como toda buena banda melódica que se precie, los teclados y los coros están cuidados al máximo. Si este verano tienes pensado llevarte un disco a la playa que te haga recordar aquellos buenos tiempos del Rock melódico sin tener que recurrir a las bandas de toda la vida, este es tu disco.
Julio L. Tecglen “Runner”