Diecisiete años han pasado desde que los canadienses Crash Test Dummies entraran en nuestras vidas con un álbum tan tremendo como “God Shuffled His Feet” y su single más exitoso: “Mmm Mmm Mmm Mmm”. Desde entonces, la banda fue publicando discos (trabajos totalmente desconocidos en nuestras latitudes) cada dos años hasta que en 2004 el parón fue radical. “Songs Of The Unforgiven” se convertía en el último LP de Crash Test Dummies... hasta ahora.
2010 ve renacer a un grupo que todavía se siente con ganas para difundir su Pop Rock de base acústica e influencias Folk. Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde aquel lejano año 93. Únicamente persisten en la formación el cantante Brad Roberts, uno de los artistas más reconocibles en su campo gracias a su profundo tono de voz, y la corista Ellen Reid. Sin duda el tiempo no ha pasado por Roberts, ya que su voz suena exactamente igual que entonces. Musicalmente, Crash Test Dummies se muestran más maduros, con un sonido más “adulto” si se me permite la expresión. Así, canciones como “Paralyzed” (curioso cruce entre las melodías de Muse y las composiciones más relajadas de Angelo Badalamenti, con Brad ejerciendo de crooner ) o “The In Between Place” y sus sonidos orquestales y acústicos invitan a dejarse mecer por el sonido de la banda. Genial resulta también “Not Today Baby”, gracias a su toque retro y a sus cuidados arreglos (jugada revisitada minutos después en “Now You See Her”), una constante a lo largo de “Oooh La La!”. Posteriormente sorprende encontrar el número country “What I'm Famous For”, una nueva maravilla pergeñada por el dúo formado por Brad Roberts y Stewart Lerman, compositores de todos los temas de este CD. Como toque final, la pausada “Put A Face”, donde Ellen Reid demuestra ser una excelente cantante gracias a su inédita hasta ese momento faceta solista.
Un disco a la antigua usanza, con once temas y menos de cuarenta minutos de duración, de esos que siempre proporcionan una gozosa escucha. “Oooh La La!” parece un álbum surgido de la nada, uno de esos milagros musicales a los que no estamos acostumbrados últimamente. Pop en estado puro.
Andrés “Chromatic Death”