
Los largometrajes en clave de thriller con psicópata de por medio son una resolutiva apuesta de un tiempo a esta parte. Zodiac dejó una huella difícil de superar, gracias ante todo una verosimilitud en actuación que sin duda requería tal epopeya realista. Rastro Oculto se apunta a la moda, aunque bebiendo de dos vertientes claramente reconocibles. Por un lado está la escuela de Seven o El Silencio de los Corderos, más por ambientaciones, dramatismo y aquel inquietante carácter estético (sin olvidar un final ligado al que le tocó vivir a Jodie Foster); mientras que por la retaguardia florece el crimen del asesino sicótico que de una u otra manera se entrelaza con el mundo cibernético de Internet. A su manera los aires noventas nos dieron aquella Copycat, y de ahí a la fotocopia con mejor o peor suerte.
Gregory Hoblit se propone dar un vuelco meritorio que únicamente peca en ideas frustradas al no marcar el quiebro de cintura a la hora de girar la trama y ofrecer un “the end” digno del sobresalto. Con Fallen y Frequency demostró saber filmar historias intrépidas a la par que cercanas, en las que el calor del hogar familiar se podía compartir con asesinatos de tomo y lomo. Ahora bien, a Rastro Oculto le pesan más los días de Hoblit como director de episodios en la serie Policías de Nueva York, por lo que a la postre la matización estaría dirigida a mantener clara reflexión con su público en relación a un voyeurismo insano que en ciertos aspectos puede crecer con las nuevas tecnologías. Sobre ese respecto habrá de todo, al igual que cajón de sastre son las opiniones de los visitantes que no paran de inundar en el filme la página Web “Kill with me”.
Sergio Guillén